ESCALADA

Contrariamente a lo que se piensa, la escalada deportiva no es un deporte peligroso: el reto está en la dificultad, no en el riesgo. Eso sí, debes cumplir unas normas básicas de seguridad y manejar correctamente el material y las técnicas de progresión. Un consejo: para empezar, búscate a alguien con experiencia (y que no sea un inconsciente, por la cuenta que te trae) que suba primero mientras tú le aseguras desde el suelo y le das cuerda. El ‘experto’ asegura uniendo, mediante mosquetones, la cuerda que va sujeta a la cintura por los anclajes fijados a la roca y se descuelga de un mosquetón situado en lo más alto de la vía. Así, la cuerda funciona como una polea, para que tú subas colgado de ella, (el llamado ‘Top-rope’). Para bajar ten confianza, suelta las manos y despégate de la pared, apoyando sólo los pies: tu compañero soltará cuerda lentamente hasta que llegues al suelo. Ya puedes respirar. Si lo prefieres, busca una empresa de confianza, donde dar un curso de iniciación con plena seguridad y diversión asegurada. Si pierdes pie y ‘vuelas’, te sujetará la cuerda. Para asegurar al primero utiliza un sistema homologado, que en deportiva suele ser un ‘gri-gri’ y aprende bien a hacer los nudos, sobre todo el ‘doble ocho’ que te sujeta al arnés; te va la vida en ello. El primero en subir lleva ‘cintas express’ (dos mosquetones unidos por una cinta) y una cuerda de 10.5 ó 11 mm. de diámetro y 50 ó 60 metros de longitud. El ‘ocho’ sólo se usa para descender en rápel, en vías de más de 25 metros de altura. ¿Para tipos duros? No necesitas ser un ‘cachas’ para ponerte a trepar. El secreto de la escalada se basa más en la técnica y el equilibrio que en la fuerza bruta.

¿Ya escalas? ¡Fedérate!

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